Parece que el San MartÃn habÃa dejado a su hija Mercedes Tomasa a cargo de sus abuelos maternos mientras estaba ocupado liberándose un continente, y como no podÃa de ser de otra manera, se la estaban malcriando.
El partir a Europa se encargó el mismo de educarla, y escribió en 1825 las famosas “Máximas para mi hija”, en las que detalla en sencillos enunciados cómo quiere criar a su hija.
- Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: “Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos…”
- Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
- Inspirarle una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.
- Estimular en Mercedes la Caridad con los pobres.
- Respeto sobre la propiedad ajena.
- Acostumbrarla a guardar un secreto.
- Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
- Dulzura con los criados, pobres y viejos.
- Que hable poco y lo preciso.
- Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
- Amor al aseo y desprecio al lujo.
- Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.
Como dice Casciari, ¡Esos son consejos, lo demás son giladas! Vale tomar al libertador de ejemplo, esta vez como padre, en cuanto a los valores que queremos inculcar en las familias y escuela.
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