Archive for the 'Política' Category

Chávez y los Medios de Comunicación

Por primera vez Hugo Chávez perdió una elección. La mayor parte de los medios de comunicación del mundo, sobre todo españoles y norteamericanos demostraron sin amagues su satisfacción. Pero no tengo ganas de escribir sobre el referendum, sino lo que hace años me viene llamando la atención que es precisamente la relación de los medios masivos con Chávez. O mejor dicho el frente antichavista casi sin fisuras que conformó la corporación mediática.

En una sociedad sumamente polarizada, los medios (nacionales e internacionales) eligieron su trinchera. Al igual que aquí en los primeros años del peronismo, son rabiosamente opositores, bordeando -y muchas veces traspasando- los límites de la responsabilidad y la legalidad. Acá, hace 50 años Perón no se anduvo con vueltas y los cerró a casi todos. Hoy los tiempos son distintos y no se puede hacer lo mismo, pero Chávez ya los tiene entre ceja y ceja y las balas les están picando cerca.

Hace varios meses el gobierno no le renovó la licencia a la poderosa cadena RCTV y se armó un revuelo de novela. Los apóstoles de la libre expresión se rasgaban las vestiduras y cantaban salmos por el pobre multimedios, inocente víctima del sanguinario dictador caribeño. Lo cierto es que RCTV ya tenía un prontuario bastante frondoso que incluía abiertos llamados al golpe de estado o directamente al magnicidio, lisa y llanamente. Por nombrar lo más relevante… Por mucho menos que esto en cualquier país civilizado se le apaga la luz al canal y marchan presos los directores.

Así y todo, Chavez, que sabe que lo miran de cerca porque no es precisamente el gobernante más tolerante del mundo, no sólo no hizo nada contra esta cadena inmediatamente luego del golpe de estado de 2002, con sobradas razones para clausurarla, sino que esperó pacientemente 5 años y cuando se le acabó la licencia simplemente no la renovó, ejerciendo una de sus potestades. Punto final. NBC, BBC, o cualquier medio del mundo, no durarían ni un suspiro si llamaran a asesinar a los primeros mandatarios de sus países.

Aca justamente pongo un video de una discusión al respecto en Estados. Un concejal norteamericano (Pro Chávez) discute con dos periodistas de la FOX sobre Venezuela. En un momento el concejal les pregunta qué haría Bush con un medio que llama a que lo asesinen. El periodista, ofuscado ante su falta de argumentos, pierde la cadena y se despacha con un “son of a bitch”… pero ojo, muy democráticamente. La discusión y los argumentos del consejal son interesantes.

Blancas palomitas:

Veamos algunos ejemplos de las víctimas de Chávez.

1. Tomado del famoso documental La revolución no será Televisada vemos a los medios venezolanos, transmitiendo fiel y objetivamente la información. Se dice que el presidente está loco, y alegremente se lo compara con Hitler y Mussolini, entre otras cosas. También vemos la manipulación de la información respecto de un tiroteo en las calles de Caracas, una farsa que dió la vuelta al mundo. Una joyita del periodismo.

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2. Los anglosajones son más pragmáticos. Van al grano y sin tanta vuelta. Acá el tele-evangelista Pat Robertson pide en la televisión nacional que asesinen sin más al ogro bolivariano. Perlas como “esto ocurre en nuestra esfera de influencia y no podemos permitirlo” o “No se necesita otra guerra de 200 mil millones. Es muchísimo mas fácil hacer el trabajo mediante operativos encubiertos y acabar el asunto” decoran el discurso. Claro está que se fué a su casa lo más tranquilo luego de pedir el asesinato de un gobernante extranjero, total el intolerante y antidemocrático es Chávez.

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3. Pero a veces a los yanquis les da por la sutileza, como cuando pensaban que a Fidel lo echaban haciéndole caer la barba. Por ejemplo, la semana pasada la CNN se puso a jugar a la psicología subliminal y a la conspiración de alto nivel. Pero les salió una chanchada grosera como la que se ve en el video de abajo. Igual no seamos mal pensados, puede ser un error… pero que las hay, las hay.

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4.Currículum Vitae de un medio venezolano: 12 de Abril de 2002. Chávez había caído la noche anterior. En el canal Venevisión se presentaba este programa en el que estaban invitados partícipes del golpe del día anterior, que se sentían seguros porque ahora en Venezuela las cosas estaban como debían estar. Tan a sus anchas estaban que empezaron a contar a pata suelta sus fechorías y develando la complicidad de los medios y del propio presentador, que con una sonrisita medio oligofrénica se enorgullece de su accionar.

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Recomiendo ver La revolución no será televisada, un documental realizado por periodistas europeas. Y también, la réplica al documental, que aunque es medio patética la forma en que se hizo y hace agua en varias partes, tiene algunas cosas que son interesantes. Nunca está demas abrevar en varias fuentes.

Y tampoco está mal esta nota de Página/12 acerca de los medios de comunicación en Venezuela.

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Se está poniendo buena Buenos Aires

Los diputados porteños, todos juntitos, han decidido que aquí señores no ha pasado nada. Una mano lava la otra, y las dos juntas limpian el culo sucio de todos. Macristas, peronistas y telermanistas decidieron que no hacía falta investigar ni sancionar a quienes infringieron las leyes electorales, sobre todo en cuanto a gastos de campaña.

Seré olvidadizo, pero no recuerdo que algo así estuviera en la plataforma de ninguno de los partidos. Todavía no asumieron y ya me siento un pelotudo a cuerda, y no es que tuviera grandes expectativas pero ni bacelina me pusieron… ni un mimo aunque sea.

Y bue, está en nosotros anotar y no olvidar.

Das Muchachen

Le preguntaron a la flamante Presidenta electa a qué país quería que se pareciese la Argentina. Respondió: a Alemania.

No se viene el zurdaje, como diría la señora, sino el peronaje teutón. Casero, que siempre fue un visionario, ya la tenía clarita hace casi diez años.

Carta abierta a Albertito

Alberto Fernández

Pobre Alberto, se ve que desde el año 2000 tenés una espina clavada por tus conciudadanos, cuando apadrinado por Cavallo perdiste la elección  de la Ciudad contra los candidatos de Aníbal Ibarra. En ese momento, tu jefe político acusaba a sus rivales de partisanos, mentirosos, tramposos, e impotentes, en una de sus rabietas antológicas.

Todavía hoy, Alberto, sangrás por la herida y te disgusta como votan los porteños. Decís que votan como una “isla”, y que les pedís a los porteños que dejen de votar “apartados del país”.

Yo me pregunto ¿Quien p… te nombró a como fiscal del voto de los demás? Como un porteño que votó a Cristina, me averguenzan impresentables que la secundan, tránsfugas cómo vos que se creen con derecho de poner en tela de juicio el criterio de elección de tus compatriotas.

Es triste que todavía cierta parte de la dirigencia política no entienda que en una democracia no se vota “bien” o “mal”. Se vota, y punto. Y gana lo que decide la mayoria. Punto final.

Y cuando uno pierde se tienen dos caminos. Uno es injuriar a los electores, ya sea tratándolos de cualquier barrabasada, como fué el caso reciente de Feinmann, tratando a los votantes de “fascistas”, “pelotudos” y hasta de “tacheros” (Claro… ¿Porqué mejor no decidimos nosotros, los iluminati, y nos dejamos de joder? Que seguramente es mucho más cómodo que andar por ahí tratando de agradar a toda esa manga de desagradecidos que tienen el tupé de no andar votándolo a uno). El otro camino, el arduo, y por lo tanto el acertado, es mirarse a uno mismo y tratar de descubrir qué coño estoy haciendo yo de mal para que un tipo como Macri arrase en la capital, y para que en el mismo distrito la candidata a presidenta saque la mitad del porcentaje de votos que a nivel nacional. Lo que se llama autocrítica ¿Les suena?

Estimados Albertos, Jose Pablos, Claudios, y demás caterva de “dedoacusadores” que culpan al clima de equivocarse cuando llueve y ustedes salen a la calle sin paraguas: En una democracia no hay votos correctos e incorrectos, hay expresión de la voluntad popular… nos guste o nos disguste. Aprendan a respetar las decisiones de su pueblo, que no les debe nada a ustedes, y dejen esa actitud de lloricas que dan verguenza ajena, incluso a quienes votan lo mismo que a ustedes.

La riqueza de las naciones… ricas

Ayer en La venganza será terrible el Negro Dolina tiró una de sus frases magistrales. Hablando de la fiebre del oro en el oeste de los Estados Unidos, contaba cómo el gobierno en un determinado momento nacionalizó los yacimientos auríferos. Inmediatamente después dijo algo parecido a esto:

A los norteamericanos les agradan las políticas chavistas… siempre y cuando no se tomen en Venezuela.

Todavía me seguía dando vueltas la frase cuando me topé hoy con este interesante post de Manolo, en el que habla del Ministry of International Trade and Industry, la agencia japonesa que llevó a ese país a ser una de las primeras potencias mundiales. Esta agencia creada luego de la guerra promovió las industrias locales protegiéndolas de la competencia extranjera cuando la economía del Japón era aún débil, y alentó el consumo interno. No es que “metía el dedo en la economía”, como dicen algunos… metía las dos manos y si tenía tiempo los pies también; el tema es que lo hacía siguiendo un plan rector y de manera concienzuda. Recién en los 80s, cuando sus empresas necesitaban imperiosamente expandirse al mundo, tuvieron que dar marcha atrás con algunas medidas proteccionistas para poder hacer pata ancha en el mercado internacional.

El general Ulysses S. Grant, General vencedor de la guerra civil estadounidense y Presidente de los Estados Unidos fue invitado a una reunión favorable al libre comercio en Manchester en 1897, luego de terminado su período presidencial. Los asistentes se deshacían en elogios al librecambismo y denunciaban las barreras del proteccionismo. Cuando le tocó su turno, el General Grant dijo:

Señores, durante siglos Inglaterra ha usado el proteccionismo, lo ha llevado hasta sus extremos, y le ha dado resultados satisfactorios. No hay duda que a ese sistema debe su actual poderío. Después de dos siglos ha creído conveniente adoptar el librecambio por considerar que ya la protección no le puede dar nada. Pues bien señores, mi conocimiento de mi patria me hace creer que dentro de doscientos años, cuando Norteamérica haya obtenido del régimen protector lo que este pueda darle, adoptará firmemente el librecambio.

Tomá mate.

No son ningunos improvisados los estadounidenses en esto de cuidar sus industrias. Hasta bien entrado el siglo XX fueron apóstoles del proteccionismo. El presidente Hamilton adoptó el concepto de la “industria infante”, según el cual a las economías débiles hay que cuidarlas hasta que estén lo suficientemente maduras para salir a mercados más grandes, para ahi sí sacar los provechos de la competencia. Elemental, mi querido Watson. Una lástima que cuando sí había que imitarlos estábamos mirando otro canal…

¿Y los ingleses? No se quedaban atrás. Como dijo Grant, desde la época Isabelina a Inglaterra no entraba ni un clavo extranjero. Como botón de muestra basta recordar que la guerra de independencia norteamericana empieza debido a las fuertes medidas proteccionistas con que gobierno inglés quería grabar a los productos de las colonias. Recién cuando se vieron tapados en sus propios productos y tuvieron que salir a buscar mercados extranjeros, se pusieron la camiseta de liberales.

Moraleja: Si alguna vez queremos jugar en primera vamos a tener que hacer algo parecido a lo que los grandes hicieron, y no lo que nos dicen que hagamos. Hay un mundo de diferencia, o mejor dos… del 3ro al 1ro.

Y una última consideración: Si no lo vamos a hacer con un plan serio, a largo plazo, con objetivos concretos y medidas estructurales coherentes entre sí, mejor ni probemos. Porque sino nos vamos a terminar creyendo que cuidar la economía es dibujar los índices de precios, patotear productores, o cortarle el gas a las empresas para no hacerlo en los hogares (no sea cosa que se me enoje la clase media con las elecciones que se nos vienen encima) mientras que los más pobres se joden porque tienen que pagar la garrafa. Palo para el gobierno, sí. No por proteccionista, sino por caricatura de ello.

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A quienes les interese el tema recomiendo esta entrevista a Ja-Hoon Chang, economista coreano, sobre cómo los países del primer mundo utilizaron el proteccionismo como un preservativo: úselo y tírelo.

Los 30 denarios de un Judas criollo

Esto decía Carlos María de Alvear a Lord Strangford, diplomático inglés en el Río de la Plata, en 1815.

Estas Provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, y recibir sus leyes, obedecer a su Gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Estas (Provincias) se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés… Es necesario que se aprovechen los momento. Que vengan tropas que impongan a los genios díscolos, y un jefe autorizado que empiece a dar al país las formas que sean del beneplácito del Rey.

En base a este y otros servicios prestados a Su Majestad, la memoria del autor de estas lineas fue pagada con uno de los monumentos ecuestres mas hermosos de sudamérica.

Monumento a Carlos Mar�a de Alvear

A modo de remate, y para demostrar que era consecuente en su peculiar visión de patriotismo, cuando es echado del Directorio se dirige a un funcionario español sin vacilar en escribirle que anteriormente había asumido su cargo en el gobierno directorial para:

aventurarse a un paso decisivo que pusiese término a esta maldita revolución…(….) pero había quienes no querían que el país volviese a su antigua tranquilidad…(….) porque mi decidido conato ha sido volver a estos paises a la dominación de un soberano que solamente puede hacerlos felices. Por eso yo con mi familia, así como otros compañeros en desgracia, no trepidamos en presentarnos voluntariamente a V.S. y permanecemos bajo su protección…..Espero que considerándome como un vasallo que sinceramente reclama la gracia de su Soberano y está dispuesto a merecerla, se sirva recomendarme a Su Majestad ante quien me presentaré, luego que halle seguro transporte para mi persona y mi familia.

De revolucionario a agente inglés, y de una voltereta devenido en fervoroso monarquista. Una joyita el hombre.

Alejandro Olmos, otro gran silenciado

Sigo en la línea de escribir un poquito sobre argentinos que por patriotas fueron condenados al ostracismo y la soledad. Como lo hice con Scalabrini Ortiz y con Saldías, ahora voy a hablar de otro “culpable” de querer al país: Alejandro Olmos.

Alejandro Olmos

Alejandro Olmos

Nobleza obliga, debo admitir que hasta hace un tiempo para mí era alguien que hacía un juicio a la Deuda. No mucho más que eso. Hace relativamente poco empecé a descubrir la titánica tarea de este hombre que durante 18 años se dedicó a llevar al banquillo de los acusados a los responsables de la Deuda Externa argentina, en la más absoluta soledad y en medio del silencio de los grandes medios. Se vuelve a comprobar que los patriotas no tienen rating, y que el ensañamiento con estos hombres no es cosa del pasado, sigue pasando hoy en día.

El 4 de Abril de 1982, en plena euforia por la recuperación de las malvinas, presenta una querella contra Martínez de Hoz y otros funcionarios por la Deuda Externa, porque considera que había sido contraída de manera ilegal. Por 18 años, Olmos trabaja solitariamente, arriesgando dinero y salud. La causa reúne 30 cuerpos principales de expedientes y más de 500 anexos. Más de 50 peritos trabajan en la investigación. Se presentan más de 40 testigos e igual cantidad de declaraciones informativas. El juez Jorge Ballesteros detecta más de 470 operaciones económicas y financieras ilegítimas.

Ante el tremendo silencio que acompañaba a su causa, en 1990 escribie el libro La deuda externa: todo lo que usted quiso saber y siempre se lo ocultaron, para promoverla ante la sociedad. Ahí si tiene éxito y su libro se agota varias veces. Y los medios siguen sin decir ni mu.

El 13 de julio de 2000, meses después de la muerte de Olmos, el juez Ballesteros dictamina, en un fallo sin precedentes en la historia mundial, que la deuda externa de la Nación “ha resultado groseramente incrementada a partir del año 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante que puso de rodillas al país…”. El fallo declara la deuda como “ilegal, inmoral, ilegítima y fraudulenta”.

Lamentablemente el fallo judicial no tiene consecuencias prácticas: la deuda se pagó y se sigue pagando, y los responsables caminan por las calles lo más campantes. A lo mejor si los medios le hubieran dado una mano a este hombre, su causa sería un poco más fuerte, y Joe y Mingo (por nombrar a los más representativos) se hubieran pegado un flor de susto y quizas pasaban alguna temporada tras las rejas. Está claro, los grandes aparatos de difusión jamás van a operar en contra de sus propios intereses, que son que veamos a diez vagos encerrados en una casa o estemos atentos al concurso de baile semanal.

Deuda Externa - Libro de Alejandro Olmos

El libro de Olmos

Para finalizar copio parte del prólogo de Norberto Galasso para la cuarta edición del libro de Olmos.

Él sabía que cuando se opta por la causa del pueblo, “los medios” arman en derredor el círculo del silencio. Pero no le interesaba. Estaba acostumbrado al anonimato, como así también a la persecución, a la clausura de sus periódicos y a la estrechez económica. Sin embargo, como cualquier ser humano, necesitaba, de vez en cuando, algún reconocimiento, alguna caricia del alma para retemplar las fuerzas. Vale la anécdota, una de las pocas que puedo ofrecer al lector: en un libro escrito en 1969, hice una referencia elogiosa –apenas tres líneas- a varios luchadores, entre ellos Olmos, que en 1955 salieron “a la resistencia” con sus periódicos, frente a la dictadura militar y allí sostuve que eran los “que siempre entraban en las listas de pelea y nunca en las de cobranza”. Muchos años después, en 1983, cuando lo conocí personalmente, me estrechó la mano con mucho afecto y me dijo: -Gracias, muchas gracias por esas palabras suyas de reconocimiento.
Quizás a algún joven lector –que todavía no ha experimentado de qué manera funciona la maquinaria de difusión controlada por la clase dominante– esta anécdota le resulte un tanto cursi o la encuentre exagerada. En ese caso, lo convido a hacer la siguiente prueba, partiendo de que sabemos que la Argentina es el único país del mundo donde la cuestión de la deuda externa fue llevada a la Justicia, precisamente a través de la acción de Alejandro Olmos. Ahora, búsquelo en el Diccionario de los Argentinos, Hombres y Mujeres del Siglo XX, editado por el diario Página/12. Revise: Olmedo Alberto, Olmos Sabina, Omar Nelly… No aparece. Ahora, vaya a la Enciclopedia Visual de la Argentina, editada por Clarín, 3er tomo: Olivos Rugby Club, Olla podrida, Ollantay, Olmedo Alberto, Olmos Sabina, Olta, Olympikus de Azul Club, Omahuaca, Omar Nelly, Ombú… Tampoco. Es decir, Olmos Alejandro no existe. Impulsó el juicio sobre la deuda externa, lo mantuvo activo durante 18 años, creó el Foro Nacional de la Deuda Externa, concurrió a reuniones internacionales sobre la cuestión del endeudamiento y allí lo reconocieron porque forzaba a la Justicia Argentina a realizar peritajes, audiencias, citaciones, etc., pero no existe para “los medios”, ni seguramente su lucha merece la atención de los Académicos, ocupados en cuestiones mucho más importantes.

Algunas perlitas de la Deuda Externa Argentina:

  • Walter Klein fue funcionario de Económía entre 1976 y 1981 y era representante de un banco sueco en la Argentina. Cuando se fue de la función pública, al mes y medio, representaba a 22 bancos extranjeros, todos acreedores de la Argentina.
  • Alfredo Calcagno estableció que en el 89 la deuda estaba cancelada. Todo lo que se pagó desde entonces es excedente. En 1993, el stock de deuda externa era de 63.000 millones. Del 93 al 2004 pagamos 140.000 millones y en el 2004 debíamos 191.264 millones de dólares.
  • En 1995, Domingo Cavallo manifestó que la República Argentina paga la Deuda Externa ante simple aviso de vencimiento y sin verificar en ningún caso si las cifras reclamadas eran exactas. Como se dio cuenta que no podía ser que la Argentina no tuviera documentada su propia deuda, contrató a los mismos acreedores para ordenarla. Fueron el Citibank, el Credit Swiss y otros bancos acreedores lo que determinaron cuánto les debemos, cuántos intereses había que pagarles, cuántas moratorias.
  • En el juicio llevado a cabo por Olmos, se detectaron más de 470 operaciones ilegítimas.
  • En uno de los contratos existe una cláusula firmada que dice “que si estos contratos fueran nulos, inejecutables por ilícitos, la República Argentina renuncia a denunciarlos o pedir la nulidad del contrato”

Fuentes:

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