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Los consejos de Don José

Parece que el San Martín había dejado a su hija Mercedes Tomasa a cargo de sus abuelos maternos mientras estaba ocupado liberándose un continente, y como no podía de ser de otra manera, se la estaban malcriando.

El partir a Europa se encargó el mismo de educarla, y escribió en 1825 las famosas “Máximas para mi hija”, en las que detalla en sencillos enunciados cómo quiere criar a su hija.

  1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: “Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos…”
  2. Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
  3. Inspirarle una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.
  4. Estimular en Mercedes la Caridad con los pobres.
  5. Respeto sobre la propiedad ajena.
  6. Acostumbrarla a guardar un secreto.
  7. Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
  8. Dulzura con los criados, pobres y viejos.
  9. Que hable poco y lo preciso.
  10. Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
  11. Amor al aseo y desprecio al lujo.
  12. Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.

Como dice Casciari, ¡Esos son consejos, lo demás son giladas! Vale tomar al libertador de ejemplo, esta vez como padre, en cuanto a los valores que queremos inculcar en las familias y escuela.

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La riqueza de las naciones… ricas

Ayer en La venganza será terrible el Negro Dolina tiró una de sus frases magistrales. Hablando de la fiebre del oro en el oeste de los Estados Unidos, contaba cómo el gobierno en un determinado momento nacionalizó los yacimientos auríferos. Inmediatamente después dijo algo parecido a esto:

A los norteamericanos les agradan las políticas chavistas… siempre y cuando no se tomen en Venezuela.

Todavía me seguía dando vueltas la frase cuando me topé hoy con este interesante post de Manolo, en el que habla del Ministry of International Trade and Industry, la agencia japonesa que llevó a ese país a ser una de las primeras potencias mundiales. Esta agencia creada luego de la guerra promovió las industrias locales protegiéndolas de la competencia extranjera cuando la economía del Japón era aún débil, y alentó el consumo interno. No es que “metía el dedo en la economía”, como dicen algunos… metía las dos manos y si tenía tiempo los pies también; el tema es que lo hacía siguiendo un plan rector y de manera concienzuda. Recién en los 80s, cuando sus empresas necesitaban imperiosamente expandirse al mundo, tuvieron que dar marcha atrás con algunas medidas proteccionistas para poder hacer pata ancha en el mercado internacional.

El general Ulysses S. Grant, General vencedor de la guerra civil estadounidense y Presidente de los Estados Unidos fue invitado a una reunión favorable al libre comercio en Manchester en 1897, luego de terminado su período presidencial. Los asistentes se deshacían en elogios al librecambismo y denunciaban las barreras del proteccionismo. Cuando le tocó su turno, el General Grant dijo:

Señores, durante siglos Inglaterra ha usado el proteccionismo, lo ha llevado hasta sus extremos, y le ha dado resultados satisfactorios. No hay duda que a ese sistema debe su actual poderío. Después de dos siglos ha creído conveniente adoptar el librecambio por considerar que ya la protección no le puede dar nada. Pues bien señores, mi conocimiento de mi patria me hace creer que dentro de doscientos años, cuando Norteamérica haya obtenido del régimen protector lo que este pueda darle, adoptará firmemente el librecambio.

Tomá mate.

No son ningunos improvisados los estadounidenses en esto de cuidar sus industrias. Hasta bien entrado el siglo XX fueron apóstoles del proteccionismo. El presidente Hamilton adoptó el concepto de la “industria infante”, según el cual a las economías débiles hay que cuidarlas hasta que estén lo suficientemente maduras para salir a mercados más grandes, para ahi sí sacar los provechos de la competencia. Elemental, mi querido Watson. Una lástima que cuando sí había que imitarlos estábamos mirando otro canal…

¿Y los ingleses? No se quedaban atrás. Como dijo Grant, desde la época Isabelina a Inglaterra no entraba ni un clavo extranjero. Como botón de muestra basta recordar que la guerra de independencia norteamericana empieza debido a las fuertes medidas proteccionistas con que gobierno inglés quería grabar a los productos de las colonias. Recién cuando se vieron tapados en sus propios productos y tuvieron que salir a buscar mercados extranjeros, se pusieron la camiseta de liberales.

Moraleja: Si alguna vez queremos jugar en primera vamos a tener que hacer algo parecido a lo que los grandes hicieron, y no lo que nos dicen que hagamos. Hay un mundo de diferencia, o mejor dos… del 3ro al 1ro.

Y una última consideración: Si no lo vamos a hacer con un plan serio, a largo plazo, con objetivos concretos y medidas estructurales coherentes entre sí, mejor ni probemos. Porque sino nos vamos a terminar creyendo que cuidar la economía es dibujar los índices de precios, patotear productores, o cortarle el gas a las empresas para no hacerlo en los hogares (no sea cosa que se me enoje la clase media con las elecciones que se nos vienen encima) mientras que los más pobres se joden porque tienen que pagar la garrafa. Palo para el gobierno, sí. No por proteccionista, sino por caricatura de ello.

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A quienes les interese el tema recomiendo esta entrevista a Ja-Hoon Chang, economista coreano, sobre cómo los países del primer mundo utilizaron el proteccionismo como un preservativo: úselo y tírelo.

Los 30 denarios de un Judas criollo

Esto decía Carlos María de Alvear a Lord Strangford, diplomático inglés en el Río de la Plata, en 1815.

Estas Provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, y recibir sus leyes, obedecer a su Gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Estas (Provincias) se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés… Es necesario que se aprovechen los momento. Que vengan tropas que impongan a los genios díscolos, y un jefe autorizado que empiece a dar al país las formas que sean del beneplácito del Rey.

En base a este y otros servicios prestados a Su Majestad, la memoria del autor de estas lineas fue pagada con uno de los monumentos ecuestres mas hermosos de sudamérica.

Monumento a Carlos Mar�a de Alvear

A modo de remate, y para demostrar que era consecuente en su peculiar visión de patriotismo, cuando es echado del Directorio se dirige a un funcionario español sin vacilar en escribirle que anteriormente había asumido su cargo en el gobierno directorial para:

aventurarse a un paso decisivo que pusiese término a esta maldita revolución…(….) pero había quienes no querían que el país volviese a su antigua tranquilidad…(….) porque mi decidido conato ha sido volver a estos paises a la dominación de un soberano que solamente puede hacerlos felices. Por eso yo con mi familia, así como otros compañeros en desgracia, no trepidamos en presentarnos voluntariamente a V.S. y permanecemos bajo su protección…..Espero que considerándome como un vasallo que sinceramente reclama la gracia de su Soberano y está dispuesto a merecerla, se sirva recomendarme a Su Majestad ante quien me presentaré, luego que halle seguro transporte para mi persona y mi familia.

De revolucionario a agente inglés, y de una voltereta devenido en fervoroso monarquista. Una joyita el hombre.

Manuel Belgrano, la bandera a seguir

El hombre tenía la vida resuelta, a decir verdad. Graduado de abogado con medalla de oro en la Universidad de Salamanca, alto funcionario del Consulado de Buenos Aires, todo hacía pensar que podría haber sido un próspero y respetado ciudadano. Pero en los tiempos turbulentos en que le tocó vivir, Manuel Belgrano no fué un cultor del no te metás. Se metió, y hasta el fondo.

Manuel Belgrano

En 1806 Beresford lo llama a jurar fidelidad a la corona inglesa, y a diferencia de sus colegas del Consulado que acataron sin mayor inconveniente, Belgrano se fugó a la Banda Oriental. Empezaba a transitar el duro camino de ser un patriota con mayúsculas.

Cuando en 1810 lo comisionan al mando del ejército libertador del Paraguay no dice “Ojo, que soy abogado, porqué no mandan a otro que sepa mas”; no, el tipo va ahí donde sabe que es útil a su patria en momentos jodidos. Sin peros, sin excusas… y sin pedir nada a cambio:

La Junta puso las miras en mí para mandarme con la expedición auxiliadora (…) admití porque no se creyese que repugnaba los riesgos, que sólo quería disfrutar de la Capital, y también porque entreveía una semilla de desunión entre los vocales mismos, que yo no podía atajar, y deseaba hallarme en un servicio activo, sin embargo de que mis conocimientos militares eran muy cortos – Manuel Belgrano

Traducción: “Si bien mucha idea no tenía, aquello se estaba convirtiendo en un puterío y yo quería hacer algo útil”.

El precio que tuvo que pagar Belgrano por su entrega fué demasiado alto. Tanto en vida como póstumamente, pocos próceres han sido tan injustamente maltratados, engañados y calumniados. Veamos.

El Juicio. Entre 1810 y 1811 está al mando del Ejército del Paraguay, librando contra el gobernador Velasco una despiadada guerra de guerrillas, en uno de los terrenos más inhospitos del país. Luego de esta agotadora campaña, Belgrano se enfrenta a sus enemigos, que tenían fuerzas catorce veces superiores a las suyas. Pierde, obvio. Y en Buenos Aires consideran esto un fracaso y le inician un insólito juicio. Un juicio por plantarse y pelear. Tan patético resultó el proceso que el fiscal no encuentra cargos que imputarle, y recurren a llamar a cualquier ciudadano o soldado que tenga algo que decir de Belgrano. No se presenta ni el loro. Los pocos que van, obligados a comparecer, no hacen otra cosa que hablar bien del jefe del Ejército del Paraguay. El gobierno se vió obligado a absolver al imputado: …se declara que el general don Manuel Belgrano se ha conducido en el mando de aquel ejército con un valor, celo y consistencia digno del reconocimiento de la patria…

La estafa. Luego de su victoria en Salta en 1813, la Asamblea Constituyente le entrega 40.000 pesos, suma que Belgrano destina integramente a la creación de cuatro escuelas en el norte, y elabora un Reglamento para regirlas. Entre otras cosas propone: “El maestro procurará con su conducta, y en todas sus expresiones y modos, inspirar a sus alumnos amor al orden, respeto a la Religión, consideración y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la virtud, y a otras ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, desapego del interés, desprecio de todo lo que diga a profusión y lujo en el comer, vestir y demás necesidades de la vida, y un espíritu nacional que les haga preferir el bien público al privado, y estimar en más la calidad de Americano que la de Extranjero”. (¡Que lo tiró!, ¿no queda ningún político que aunque sea le llegue a los talones? Lo voto a ojos cerrados). Los 40.000 pesos todavía los está esperando, nunca le llegaron. Y claro, el iluso los destinó a la educación… encima en el norte ¡Que se los iban a mandar si ningún pope ganaba nada!

La muerte. Hacia 1819 Belgrano ya sentía dolores fuertes en el pecho y los pulmones. Se instala en un rancho miserable en Córdoba, sufriendo numerosas privaciones. A fines de ese año decide a trasladarse a Buenos Aires y en el camino los gobernadores de Córdoba y Santiago del Estero le niegan ayuda… era un apestado. El 20 de Junio de 1820 muere en la más absoluta pobreza. Al doctor Readhead que lo atendió durante largo tiempo, como paga le ofeció su reloj y su carro: “Estoy tan pobre que no tengo nada más para regalarle”, le dijo el prócer al médico. Para peor, muere totalmente olvidado, sólo un pasquin se hizo eco de la noticia de la muerte de Manuel Belgrano, “El Despertador Teofilantrópico”… se ve, donar fortunas para escuelas y pelear por el país no tiene rating.

El desprecio a sus restos. En 1902 el gobierno decide exhumar sus restos y trasladarlo a un lujoso mausoleo, contrariando la voluntad de don Manuel. Él había pedido expresamente que sus restos descansen en una austera tumba, cosa que obviamente se cumplió ya que no tenía un peso: durante 80 años su lápida fue ¡una parte del lavatorio del baño de su familia! La cuestión es que el Ministro del Interior Joaquín V. González y el Ministro de Guerra Pablo Ricchieri se quedaron con algunos huesos y dientes y los engarzaron en oro para mostrárselos a sus amistades. Que destino dedicar los huesos y la propia vida a la revolución y la independencia para que funcionarios del estado vengan a quedarse con esos mismos huesos para pavonearse socialmente con ellos. Por suerte, cuando se conoció el episodio, se armó tal revuelo que tuvieron que devolverlos.

Las calumnias. Luego de su muerte de todo se dijo sobre Manuel Belgrano. Por ser universitario de buenos modales y hasta amanerado en el sentido de cuidar las formas mientras estaba rodeado de un ejército de campesinos, se lo tildó de homosexual. Por su exceso de celo en lo religioso (lo que en realidad era una táctica para morigerar la imágen del revolucionario comecuras porteño de la época entre sus subordinados y las poblaciones sumamente religiosas del norte) se lo acusó de mojigato. Por plantarse frente al enemigo siempre que tuvo que hacerlo y justamente por pelear perdió varias batallas, se lo llamó incompetente. Hasta de retrógrado se lo trató por ser partidario una monarquía incaíca cuando en el mundo las repúblicas eran contadas con los dedos de una mano, y cuando muy probablemente su postura era una estrategia para contrarrestar las soluciones monárquicas europeas que en un momento comenzaron a tomar fuerza.

En el día en que muere el general Belgrano se conmemora “el día de la bandera”. Es interesante pensar que no tanto es por la celeste y blanca, sino por este hombre. La vida de este hombre es LA bandera que hay que conmemorar. La vida de un hombre con pelotas de caballo; el verdadero padre de la educación argentina; el hombre al servicio de sus compatriotas sean cuales fueran los sacrificios y las consecuencias.

Monumento a la bandera

Monumento a la Bandera – Rosario, Argentina

Monumento a la bandera

Monumento a la Bandera – Rosario, Argentina

Algunos links interesantes:

Actualización 2/07: La cereza del postre: le chorearon el reloj con que le había pagado a su médico. Ni ganas de comentar nada dan…

Roma en 3D

Vía Microsiervos nos enteramos del proyecto de la Universidad de Virginia, Rome Reborn, que se trata nada menos de modelar la antigua ciudad de Roma en 3D, tal y como era en el siglo IV.

Rome Reborn

Equipos de especialistas reconstruyeron virtualmente la ciudad de los emperadores. En el sitio se pueden ver una serie de imágenes y videos de los edificios principales y de la ciudad toda, como deberían lucir hace casi mil años.

Para pegarse una vuelta…

Soy un déspota ilustrado (2.0)

El autor australiano Max Barry creó hace 5 años un juego llamado Nation States para promocionar su libro Jennifer Government, libro de ciencia ficción en el que las corporaciones dominan al mundo.

Jennifer Government

Se trata de un interesante juego de Rol en el que los participantes crean su propio país y le improntan sus características respondiendo una serie de 7 u 8 preguntas. A su vez, diariamente se le presentan al jugador-gobernante una serie de asuntos a resolver, y de acuerdo a la decision que se toma es como se va desarrollando el país de uno.

Lo mas interesante es que se puede interactuar con otros países; formar parte de las Naciones Unidas; votar mociones y países delegados; mensajerase con otros países, y lo mas entretenido de todo…. llevar a cabo guerras.

Me creé mi propio país, y parece que soy descripto como un dictador benevolente, en el que mis ciudadanos tienen bastantes libertades… eso sí mientras no se les ocurra mear fuera del tarro. Se describe a mi govierno como Father knows best, algo así como un estado paternalista. Igual anduve dando vueltas por varios países y al lado de bastantes soy la Madre Teresa, hay mucho pichón de Stalin dando vueltas.

A los que se animen a venir a mi país, pueden conocerlo acá: http://www.nationstates.net/luz_mala . Mientras no se me hagan los locos, son bienvenidos.

Un juegito muy divertido para pequeños megalómanos con ganas de practicar la ingeniería social y ansias desmedidas de poder. Ojo, es en inglés.

Esa extraña luz en el cielo

¡Ma qué meteorito, ma qué estrella fugaz! La luz mala se hace presente en varias zonas de la argentina.

luz-cielo